Tenemos la Palabra

La muerte de un hijo constituye la ruptura del contrato entre un padre o una madre con su hijo o hija, ese contrato tácito que expresa que estarán siempre juntos en un universo común. Salvo en hebreo que existe la palabra “shjol“, no existe nominación alguna para quien ha sobrevivido a un hijo. Probablemente por ser un hecho antinatural e impensable, lo hacemos innombrable y, de ese modo, creemos que evitamos que suceda aquello ante lo que tenemos miedo.

Ahora un grupo valiente, la Federación Española de Padres de Niños Con Cáncer,  ha difundido una campaña en Change.org, para que la Real Academia Española (RAE) acepte el término Huérfilos. Su pretensión es hacer visibles a los casi doce mil padres que han perdido a un hijo a causa del cáncer infantil.

En estos tiempos, también es más probable que un ave marina muera por tragarse una colilla a que todos los personas metamos en el contenedor amarillo la lata del refresco que nos estamos bebiendo. La contaminación por nuestros residuos es tan grave que también hemos tenido que crear una palabra que visualice el problema. Así ha nacido “Basuraleza”, inventado por el equipo del proyecto Libera, una iniciativa conjunta entre Ecoembes y SEO/BirdLife.

El escritor y académico de la Lengua Española, Antonio Muñoz Molina, ha considerado que “hacía falta” la palabra. La verdad es que la palabra tiene fuerza y lleva bendecido su significado. Esperamos que su apoyo sea suficiente para que entre por la puerta grande de la RAE y le vayan haciendo el sitio merecido. Así entró hace unos año la primera nacida de una fusión de palabras, amigovio, que designa a una “persona que mantiene con otra una relación de menor compromiso formal que un noviazgo“.

En imita, gracias a nuestro método KaiZen, convertimos los problemas en oportunidades, retos y desafíos. Somos conscientes de que las organizaciones (y las personas) nos mantenemos vivas gracias a la combinación de innovación y resolución de problemas. Compartimos la visión del guru de Toyota que expresaba que “no tener problemas, es el problema más grande“.

Al más puro estilo socrático, debemos acercarnos a los problemas y hablar de ellos en nuestras empresas para que, llamándolos por su nombre, los podamos convertir en oportunidades como marca la tradición china. Así haciéndonos preguntas, lograremos aprender y revertir la situación.

Nuestro método se basa en los paradigmas de la antigua heurística, esa ciencia y arte de buscar, con la que descubrimos y encontramos las soluciones a los problemas. Las metodologías, pasos y estrategias que seguimos para CREAR las respuestas también están auspicias en raras palabras.

Así empleamos la bisociación, poner en contacto dos ideas o dos planos que no estaban vinculados, la serendipia, la mezcla sutil entre azar y la determinación a que suceda algo con ese azar, o la prospectiva, ese modo de pensar el futuro que, lejos de convertirnos en adivinos, nos permite crearlo a partir de nuestros deseos.

La clave, según mi experiencia al observar en el juego cotidiano de la Innovación a muchos equipos, es que cada organización sienta que tiene un “Dream Team“, al más puro estilo Guardiola. Cada miembro puede hacer una cosas bien y otras no tanto. Sin embargo, lo re,almente importante y diferenciador es es que todos los miembros trabajen en armonía, sin grandes egos, y que luchen por perfeccionarse y para mejorar, cada día, en aras del bien común.

“El hombre no puede descubrir nuevos océanos a menos que tenga el coraje de perder de vista la costa.” Andre Gide.

 

 

 Alberto Saavedra

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